Soneto XLIII

Shakespeare, William · 1609

SONETO XLIII
William Shakespeare


Cuando más guiño los ojos, entonces mejor veo:
de día contemplan cosas sin valor;
mas cuando duermo, en sueños te contemplan,
y oscuramente brillan hacia lo brillante en la sombra.

Tú, cuya sombra da luz a las sombras,
¿cuánto más no brillaría tu imagen
ante el claro día con tu luz mucho más clara,
cuando así tu sombra alumbra ojos que no ven?

¡Cuánto serían mis ojos más dichosos
de contemplarte en la viva luz del día,
cuando en la noche muerta tu imperfecta sombra
reposa en ojos ciegos a través del pesado sueño!

Todos los días son noches hasta que te veo,
y son noches claras cuando los sueños me te muestran.